Acercándose a su cincuentenario, la Universidad Argentina John F. Kennedy se encuentra hoy abocada a la renovación de su oferta y al desarrollo y coordinación de la informatización institucional a fin de optimizar sus servicios, a tono con las exigencias de los tiempos. No menos importante es la tarea que la lleva a seguir profundizando la misión formativa e investigativa de la institución en pos de un mundo más centrado en valores, a un mundo más justo y sobre todo, a un mundo más solidario y en paz.
La Universidad Argentina John F. Kennedy es una universidad privada, de las denominadas de primera generación. El proyecto se inicia en 1960 y en 1964 comienza sus actividades, logrando el reconocimiento definitivo en 1981 por decreto nº 543 del Poder Ejecutivo Nacional.
Su creación no fue un acto azaroso ni tampoco fortuito. Fue una empresa espiritual que se impuso a las limitaciones originales, fundada en la labor de transformación del hombre por los valores trascendentales. De inicio modesto, en cuanto a aspectos materiales se refiere, la universidad concitó desde sus comienzos a un grupo excepcional de intelectuales entre los que se destacó como figura central y por muchos años don Miguel Herrera Figueroa como su Rector, por el esfuerzo y el talento de su liderazgo junto con su producción intelectual.
Con el nombre de la Universidad no hay equívocos. “Argentina” por pensarla al servicio del país; “John F. Kennedy”, porque así como el Presidente había llevado a graduados de las mejores universidades de su país a cooperar en su gobierno, se pensaba que esta naciente institución podría crear universitarios capaces de transformar la patria, el Estado y la comunidad, al tiempo que la cooperación entre los países del continente comenzaba a perfilar su importancia.
Su emblema: “Trinus et unus. Vita, spiritus et societas” es la manifestación de una institución que busca en forma dinámica mantener un equilibrio de esfuerzos en la formación de la persona en sus dimensiones vital, espiritual y valorativa a través del cumplimiento de las tres misiones esenciales: Investigar, Enseñar y Servir a la Comunidad.
Desde sus orígenes, su impronta la definió no elitista y de fuerte compromiso socio-comunitario. No confesional, aunque humanista, integrativa y existencial. Abierta al saber, sin sectarismos ideológicos, religiosos o raciales. Con una concepción educativa centrada en el estudiante, concretada a través del rol del docente, que no conduce ni dirige, sino que facilita e incentiva en los distintos niveles: Pregrado (Escuela de Ciencias, Artes y Técnicas); Grado (Escuelas Especiales); y Posgrado (Escuela de Graduados).
UK implicó para su época una importante innovación en el ámbito de la enseñanza superior del país con la estructura departamental y la creación de una Escuela de Ciencias, Artes y Técnicas: ciclo básico común a las diversas Escuelas, sedes de carreras nuevas como Demografía y Turismo, Servicio Social, Relaciones Públicas, Ciencias del Teatro, Publicidad que junto a Sociología y Psicología venían a dar respuesta a las demandas de la época. La oferta se fue ampliando con Abogacía y Arquitectura, entre otras, hasta llegar en las últimas décadas al desarrollo del área de las Ciencias de la Salud con las Escuelas de Química, Bioquímica, Farmacia, Odontología, y Ciencias de la Nutrición.
En este medio siglo asumió los grandes cambios que se dieron en la esfera universitaria en nuestro país en los últimos años -la masividad de la educación universitaria, el cambio en las metodologías, los contenidos curriculares, los procesos de autoevaluación, de evaluación externa y de acreditación-; amplió la infraestructura y mejoró los servicios de apoyo administrativo, lo que se refleja en datos objetivos: