La protección de los derechos fundamentales no se agota en su reconocimiento normativo. Su efectividad exige instituciones capaces de garantizarlos y personas preparadas para actuar frente a situaciones concretas en las que esos derechos pueden encontrarse comprometidos. Esta premisa adquiere particular relevancia cuando se trata del derecho a la salud, estrechamente vinculado con la protección de la vida, la integridad física y la dignidad de las personas.
El 8 de agosto, participaron de una Jornada de Capacitación en primeros auxilios, reanimación cardiopulmonar -RCP- y utilización del desfibrilador externo automático -DEA- la Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Dra. Paula Sardegna; la Decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, Dra. Adriana Losavio; la Coordinadora de Investigación de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Mag. Adriana Bottos; la Directora de la Carrera de Farmacia, Farm. Verónica Gerber; docentes de los colegios y administrativos de distintas unidades académicas.
La capacitación estuvo a cargo del Ingeniero y licenciado Facundo Romero, responsable de Seguridad y Salud Ocupacional de la Universidad, y el Ingeniero, licenciado y bombero voluntario Claudio Di Menna, de la Fundación Alerta, en el Salón Cuatrecasas de la Facultad de Ciencias Jurídicas. La actividad estuvo orientada a incorporar herramientas concretas para responder ante situaciones de emergencia y permitió abordar conocimientos y prácticas que, aunque habitualmente vinculados con otras disciplinas, poseen una indudable dimensión social y preventiva.
Uno de los aspectos centrales de la capacitación consistió en comprender la importancia de la noción de “escena segura”, principio fundamental en la respuesta inicial frente a una emergencia o una catástrofe. Antes de intervenir, es necesario evaluar las condiciones del lugar y verificar que no existan riesgos para quien auxilia, para la persona afectada o para terceros. Fuego, humo, electricidad, tránsito, derrumbes, sustancias peligrosas, violencia o estructuras inestables pueden transformar una intervención destinada a brindar ayuda en una nueva situación de riesgo. La seguridad del auxiliador constituye, así, una condición previa para una asistencia responsable.
La capacitación permitió asimismo incorporar conocimientos básicos sobre primeros auxilios y respuestas iniciales frente a hemorragias, shock, ahogamiento y fracturas, así como diferenciar una urgencia de una emergencia. Una emergencia supone un compromiso grave de la salud y un riesgo para la vida si no se actúa de manera inmediata; una urgencia, en cambio, requiere atención en un plazo breve, aunque sin presentar necesariamente un riesgo vital inmediato. La correcta identificación y comunicación de estas circunstancias contribuye a orientar la respuesta y facilitar una intervención adecuada. Frente a un paro cardiorrespiratorio, la posibilidad de reconocer rápidamente la situación, solicitar ayuda e iniciar las maniobras correspondientes mientras se aguarda la asistencia profesional puede resultar decisiva.
En una situación de emergencia, los primeros minutos pueden resultar determinantes. Antes de la llegada de una ambulancia o de un equipo médico especializado, reconocer una emergencia, solicitar asistencia, iniciar maniobras de RCP y utilizar correctamente un DEA puede contribuir significativamente a preservar la vida. Estos conocimientos requieren capacitación práctica y permiten intervenir de manera responsable cuando la salud o la vida de una persona se encuentran comprometidas.
La Universidad constituye un ámbito en el que estas políticas de prevención y respuesta adquieren especial importancia. Nuestras Facultades, en tanto “áreas protegidas”, cuentan con un sistema organizado de respuesta ante emergencias médicas para las personas que se encuentran en sus instalaciones. La existencia de protocolos, mecanismos de comunicación y coordinación con servicios de emergencia, junto con la disponibilidad del DEA y la capacitación de integrantes de la comunidad universitaria, conforma una red destinada a reducir riesgos y favorecer una respuesta temprana ante situaciones que puedan comprometer la salud o la vida.
La enseñanza jurídica proporciona herramientas para conocer, interpretar y aplicar las normas. Sin embargo, defender un derecho puede implicar trascender la actuación profesional y requiere, en contextos diversos, el diálogo con otros saberes y el desarrollo de competencias complementarias.
La capacitación realizada constituye una expresión concreta de esta concepción. La posibilidad de contar, ante una situación crítica, con personas que sepan reconocerla, solicitar ayuda y actuar de manera adecuada puede ser decisiva. Hay conocimientos que enriquecen la formación profesional y otros que, en un momento determinado, adquieren un significado mucho más profundo. Saber qué hacer ante una emergencia puede significar ganar tiempo, sostener una vida hasta que llegue la asistencia especializada y brindar a una persona una oportunidad que, de otro modo, quizá no tendría.
Hay conocimientos que trascienden la formación profesional y adquieren un significado esencial. Ningún conocimiento tiene mayor valor que aquel que puede contribuir a preservar una vida; por eso, desde la Facultad de Ciencias Jurídicas, te invitamos a que te interiorices sobre estos procedimientos.
Equipo de Gestión
Facultad de Ciencias Jurídicas