Todos los 29 de agosto celebramos el Día del Abogado en homenaje a Juan Bautista Alberdi, cuya obra Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina ofreció el programa intelectual que inspiró a los constituyentes de 1853. Su pensamiento contribuyó decisivamente a la organización institucional del país y continúa invitándonos a reflexionar sobre el sentido del Derecho y de la profesión. Alberdi advirtió que las instituciones encuentran su fortaleza en las leyes. Pero su verdadera vigencia descansa en quienes las defienden y las aplican. Esa convicción también orienta la tarea de quienes tenemos la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones de abogados.
El título de abogado abre puertas a múltiples destinos laborales. Algunos eligen el ejercicio de la profesión, de manera independiente o en relación de dependencia; otros desarrollan su carrera en el Poder Judicial u honran la docencia jurídica. También están quienes impulsan reformas legislativas, se dedican a la investigación científica, ejercen funciones públicas, asesoran empresas, integran organizaciones de la sociedad civil o trabajan en organismos internacionales. Todos esos ámbitos necesitan del conocimiento jurídico para fortalecer las instituciones y contribuir a una sociedad más justa. Porque el Derecho solo cobra pleno sentido cuando dialoga con la realidad y ofrece respuesta a los conflictos que atraviesan las personas.
Pero abogar es mucho más que ejercer una profesión. Es asumir la responsabilidad de sostener la palabra y la defensa de otro. Es comprender que el conocimiento jurídico adquiere su verdadero sentido cuando se pone al servicio de las personas y de la vigencia efectiva de sus derechos. Es aceptar que, cuando una persona atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida, confiará en un abogado para proteger aquello que considera valioso.
Las personas no recurren a un abogado cuando todo marcha bien. Llegan cuando un conflicto irrumpe en sus vidas. Cuando alguien ve comprometida su libertad. Cuando un niño necesita que sus derechos sean protegidos. Cuando una mujer busca vivir sin violencia. Cuando una víctima espera una reparación. Cuando un trabajador pierde su empleo. Cuando una familia debe afrontar una separación. Cuando una persona con discapacidad reclama igualdad de oportunidades. Cuando una persona mayor no logra acceder a la jubilación que le corresponde. Cuando un consumidor sufre un abuso. Cuando alguien necesita que el Derecho deje de ser una promesa y se convierta en una respuesta, y en muchos otros casos más.
En la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Argentina John F. Kennedy renovamos, año tras año, el compromiso de formar abogados conscientes de la responsabilidad que asumirán al ejercer la profesión, acompañando a estudiantes de todas las provincias del país en ese camino. La confianza que una persona deposita en quien habrá de representarla sólo puede responderse con una sólida formación jurídica y un profundo sentido del deber. El conocimiento jurídico constituye el punto de partida; la verdadera excelencia profesional se alcanza cuando ese conocimiento se ejerce con criterio y sentido de la responsabilidad.
Ese es el compromiso que asumimos cada día formando a nuestros estudiantes, futuros abogados.
¡Feliz Día del Abogado!
Dra. Paula Sardegna
Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas
Universidad Argentina John F. Kennedy