La Facultad de Ciencias Jurídicas celebró su Segunda Colación de 2026 en una ceremonia que reunió a más de cuarenta graduados provenientes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de las provincias de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, La Pampa, Santa Fe, Tucumán y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, acompañados por una veintena de profesores de la Facultad. La presencia de los profesores hizo de esta ceremonia un verdadero encuentro entre quienes enseñaron y quienes hoy reciben el fruto de ese camino compartido.
El acto estuvo presidido por el Rector de la Universidad, Mag. Alejandro Gómez; la Rectora Emérita, Dra. María Elisa Herren; la Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Dra. Paula Sardegna; el Director del Doctorado en Derecho, Dr. Emilio Romualdi; la Jefa del Departamento de Derecho, Mag. Gabriela Di Lella, y la Directora de la Carrera de Abogacía, Prof. Claudia Ribas.
Fue abanderada nuestra graduada del Doctorado en Derecho, Claudia Cristina Burgos, y escoltas nuestros graduados de Abogacía: Néstor Gabriel Tufilaro, primer escolta, y Héctor Albán Bernal, segundo escolta, de la provincia de Chaco.
Un momento importante de la ceremonia tuvo lugar con la entrega de tres distinciones docentes.
La Distinción Spiritus Philosophiae fue otorgada al profesor Dr. José María Monzón en reconocimiento a su trayectoria docente y académica en la formación de generaciones de juristas, y por sus valiosos aportes al desarrollo de la Filosofía del Derecho.
Luego, la Distinción Innovatio Lumen fue otorgada al profesor Dr. Gabriel E. Lanzavechia en reconocimiento a su destacada trayectoria docente y científica, por sus aportes a la innovación tecnológica aplicada al ámbito académico y judicial, y por su compromiso con el desarrollo del conocimiento jurídico en la intersección entre el Derecho y la Tecnología.
Finalmente, la Distinción Professor Carissimus fue otorgada al profesor Dr. Gustavo Roberto Pardo Garde, especialmente reconocido por sus estudiantes en mérito a su vocación docente, compromiso institucional y calidad humana, valores que inspiran y enriquecen la formación integral de las futuras generaciones de profesionales del Derecho.
La Decana, Dra. Paula Sardegna, invitó a los graduados a detenerse por unos minutos y preguntarse: ¿Cuándo nació su vocación por la Justicia?
Señaló que, en un mundo atravesado por la inteligencia artificial y profundas transformaciones tecnológicas, cambiarán las herramientas y muchas formas de ejercer el Derecho, pero permanecerá intacta una dimensión esencial: la razón por la cual se abraza esta profesión y el compromiso con la Justicia que le otorga sentido. La inteligencia artificial podrá asistir en la búsqueda y procesamiento de información, pero no podrá decidir qué merece ser defendido ni determinar, por sí misma, qué es justo.
La reflexión condujo a los graduados hacia las experiencias que, desde la infancia y a lo largo de la vida, fueron despertando su sensibilidad frente a la injusticia. Porque la vocación jurídica, recordó la Decana, nace de la necesidad de convivir, resolver diferencias, escuchar al otro y no permanecer indiferentes frente a la injusticia.
La Facultad, expresó, les brindó herramientas para investigar con rigor, interpretar normas, razonar jurídicamente y construir argumentos, por mencionar algunas; pero serán ustedes quienes deben conservar la sensibilidad necesaria para reconocer la injusticia. El Derecho existe para servir a los demás, y el conocimiento solo alcanza su pleno sentido cuando está orientado por la ética, la integridad y el compromiso con la Justicia.
El Rector, Mag. Alejandro Gómez, tomó juramento a los graduados del Doctorado en Derecho y a los graduados de la Carrera de Abogacía.
En representación de los graduados, Néstor Gabriel Tufilaro ofreció un discurso profundamente emotivo, en el que evocó a la Universidad como un espacio de transformación intelectual y personal. Con una imagen especialmente significativa, señaló que los graduados son, en cierto modo, la obra colectiva de quienes acompañaron su formación: aquellos estudiantes que llegaron con dudas, preguntas y confusiones se despiden hoy llevando consigo uno de los aprendizajes más valiosos: saber aprender.
Recordó su ingreso con el programa Inserción a la Vida Universitaria, los simulacros de juicio, congresos, concursos de investigación y cine debates como experiencias que permitieron llevar el Derecho más allá de las aulas y encontrarse con la realidad. Invitó a sus compañeros a comprenderlo como una construcción viva, que se transforma junto con la sociedad y las relaciones humanas. Y, al mirar el camino recorrido, dejó una certeza que resumió el espíritu de la ceremonia: ahora sabemos que podemos, porque pudimos. Finalmente, destacó el vínculo que permanecerá entre quienes hoy egresan, aunque sus caminos profesionales sean diferentes: podrán encontrarse en un tribunal, en el Poder Legislativo, en una empresa o en cualquier lugar de la vida, unidos siempre por haber compartido una misma Casa de Estudios.
El acto concluyó con un mensaje de reconocimiento y confianza hacia los nuevos graduados. La Decana destacó que los desafíos de la profesión exigirán cada vez mayores conocimientos y capacidades técnicas, pero recordó que el conocimiento debe encontrar en la integridad el compromiso que le otorga sentido, y la técnica, en la ética, el límite que la orienta.
Finalmente, expresó su confianza en que los nuevos profesionales sabrán comprender que la Justicia deja de ser una utopía cuando encuentra abogados capaces de hacer del Derecho una verdadera herramienta al servicio de la humanidad.
Equipo de Gestión
Facultad de Ciencias Jurídicas