Vocaciones en acción: Destejiendo heridas, tejiendo derechos

Unidades Académicas
Ciencias Jurídicas
24 junio, 2026

Hay personas que llegan a los cincuenta años haciendo balances. Otras, en cambio, llegan haciendo proyectos.

Mientras muchos conciben el paso del tiempo como una etapa de cierre, Lorena decidió vivirlo como una nueva oportunidad para comenzar. En medio de una enfermedad oncológica, acaba de publicar la tercera edición de su libro Destejiendo el cáncer, tejiendo la vida y, como si la vida aún le siguiera ofreciendo nuevos desafíos y sueños por cumplir, eligió iniciar la carrera de Abogacía en nuestra Facultad, no por una búsqueda personal de prestigio, ni para sumar un título más a su trayectoria como docente, escritora y traductora, sino para aprender y poner el conocimiento jurídico al servicio de los demás.

Su historia parece estar tejida como los tejidos que aparecen en cada una de las páginas de su libro. Porque Destejiendo el cáncer, tejiendo la vida, de Editorial de la Bruja, no es un libro sobre la enfermedad. Es un libro sobre la vida.

En sus páginas, Lorena convierte el tejido en un lenguaje para narrar emociones. Los ovillos, los puntos y los nudos se transforman en metáforas de las heridas, los duelos, la fe, la maternidad, el amor y la capacidad de reconstruirse.

Y entonces se pregunta: ¿Dónde fue que tejí de más? ¿Cuántos puntos me salteé? ¿Cuánto tiempo elegí abandonar mi proyecto para no tener que admitir el error, destejer y volver a empezar? ¿Cuántas veces me dediqué a proyectos ajenos y postergué los propios?

El cáncer la puso en pausa. Y esa pausa inesperada le permitió observar aquello que la velocidad de la vida suele ocultar. Porque, como ella misma escribe, no se trata solamente de encontrar las razones, sino también de estar preparados para comenzar de nuevo. Y de esa reflexión surge una nueva interpelación ¿Cuándo uno elige destejer y volver a empezar? Porque no solo se trata de encontrar el por qué, sino también de estar lista para ello.

Destejer y volver a tejer es aceptar que uno se equivocó, que siempre es posible recomenzar y que una nueva oportunidad puede ser una versión mejor. Y en ese camino aparecen nuevas preguntas, quizás las más difíciles ¿Qué nudos debemos tensar con fuerza y cuáles debemos aflojar hasta soltarlos? ¿Cómo saber cuáles son los que todavía nos quedan por soltar?

Cada capítulo es una invitación a detenerse. A comprender que sanar no siempre significa volver a ser quien uno era, sino aprender a ser alguien nuevo. Y mientras escribe, también se desteje: desarma mandatos, abandona culpas y vuelve a tejer una versión más noble de sí misma.

En tiempos donde la velocidad parece gobernarlo todo, su obra nos invita a valorar los pequeños pasos. La perseverancia. Entender que un punto, detrás de otro punto, termina formando una manta y que un día, luego de otro día, puede convertirse en una nueva vida.

Lo más admirable de su historia es la actitud con la que decide encarar su futuro. Mientras libra su batalla con coraje, emprende la carrera de Abogacía. Y lo hace con la misma convicción con la que escribe y teje: convencida de que todavía hay mucho por hacer, mucho por aprender y muchas personas a quienes ayudar y acompañar.

La decisión de iniciar la carrera de Abogacía nace también de una profunda vocación de servicio. Lorena imagina una profesión ejercida con sensibilidad y compromiso, cercana a las personas y orientada a acompañarlas en la defensa de sus derechos.

Su propia experiencia la ha vuelto especialmente consciente de la importancia de la empatía, del acompañamiento y de la dignidad.

Su libro está lleno de colores, de recuerdos y de silencios. Y en cada página se percibe una certeza: la vida siempre ofrece la posibilidad de volver a empezar.

Mientras algunos cuentan años, ella cuenta proyectos.

Mientras muchos piensan en lo que dejaron atrás, ella decide aprender una profesión que le permita tender una mano a quienes necesitan justicia.

Frente a las pruebas más difíciles, siempre es posible seguir construyendo proyectos, aprendiendo y poniendo el conocimiento al servicio de los demás. Punto por punto. Sueño por sueño. Derecho por derecho.

Por eso, Lorena Lara es un claro ejemplo de nuestras Vocaciones en Acción.

Dra. Paula Sardegna
Decana
Facultad de Ciencias Jurídicas